02-05-2006 20:29:44 - mis pensamientos - Leido 118 veces
Lo que voy a contar es una anecdota muy curiosa sobre esta puente, cuando salimos el domingo por Solares. Despues de ver como en mi Louisiana del alama no cabía ni un alfiler y el resto de los bares estaban parecidos, acabamos jugando el kinito en La Avisinia (Que yo creo que de lo ruinoso que está debería empezar a formar parte del monumento histórico de Solares).
Los de la mesa de al lado habían comprado los típicos vasitos de aceitunas que venden en el bar, y como Petrof estaba mirando el vaso de las aceitunas, el único chaval que quedaba en la mesa le dijo: - Si quieres, coje eh? y el chico se levanto y se fue. La cosa es que como ya no había nadie en la mesa pensamos que se habían ido así que cojimos su vaso de aceitunas y yo ofrecía a todos que - como en nuestro grupo no somos comilones ni nada....- empezamos a comer. La cuestión es que los de la mesa no se habían ido realemente, sino que se habían levantado a algo. Entonces, el chico de la mesa volvió y yo avise a Pablo, que con la boca llena y el vaso de aceitunas que no soltaba escondido debajo de la mesa no se daba cuenta de nada, por lo que el chico nos dice: -Qué? estan ricas? Je! Y entonces le devolvemos el vaso de aceitunas que estaba lleno con un par de aceitunas de nada, y el tío flipando, que verguenza!!
Luego le compramos otro vaso pero no le quiso, aunque tuvieron guasa para rato con ello diciendo cosas y demás cuando volvieron sus amigos y se lo contó.
En fin, no tenemos remedio!
Los de la mesa de al lado habían comprado los típicos vasitos de aceitunas que venden en el bar, y como Petrof estaba mirando el vaso de las aceitunas, el único chaval que quedaba en la mesa le dijo: - Si quieres, coje eh? y el chico se levanto y se fue. La cosa es que como ya no había nadie en la mesa pensamos que se habían ido así que cojimos su vaso de aceitunas y yo ofrecía a todos que - como en nuestro grupo no somos comilones ni nada....- empezamos a comer. La cuestión es que los de la mesa no se habían ido realemente, sino que se habían levantado a algo. Entonces, el chico de la mesa volvió y yo avise a Pablo, que con la boca llena y el vaso de aceitunas que no soltaba escondido debajo de la mesa no se daba cuenta de nada, por lo que el chico nos dice: -Qué? estan ricas? Je! Y entonces le devolvemos el vaso de aceitunas que estaba lleno con un par de aceitunas de nada, y el tío flipando, que verguenza!!
Luego le compramos otro vaso pero no le quiso, aunque tuvieron guasa para rato con ello diciendo cosas y demás cuando volvieron sus amigos y se lo contó.
En fin, no tenemos remedio!